domingo, 14 de noviembre de 2010

Pingüi

Cuando ves este vídeo por primera vez, y eres un efebo impresionable, te quedas como un tablero de ajedrez. No solo por como toca el cabrón, sino por como se mueve por el escenario. Aunque ahora sea una comedia de sí mismo (nunca olvidaré ese gran concierto en Vigo, donde tras 45 minutos y una supuesta indigestión decidió marcharse), en su momento Pingüi Mástil era el mejor en lo suyo. Y tenía clase, a su manera claro.

Emigrado de tierras vikingas, recaló en los Estados Unidos con 17 años, y de aquella ya era un portento. Es de ese tipo de personas que ha nacido para ello, y por eso es único. 

Poquita distorsión, el vibrato de los dioses, y una técnica que le permite tocar auténticas barbaridades paseando por el escenario sin despeinarse. De vez en cuando lo veo, porque esa energía se transmite a través de la pantalla.

1 comentario:

Nana dijo...

Y lo bien que le sientan los leotardos esos.