sábado, 11 de septiembre de 2010

Utopia



¿Donde estás?

Me pregunto a veces en qué me he equivocado, y pienso que soy injusto conmigo mismo. Los sueños están construidos con nuestros sentimientos más vulnerables, y quizá por eso, no somos capaces de iniciar la travesía que nos permita alcanzarlos. Todas esas capas que hemos creado para protegernos son nuestra propia trampa, donde caemos intentando salir de ella. Círculo de vida, círculo sin fin.

Recuerdo todos los lugares, todas las épocas, porque en ti está el misterio, está la realidad última, ¿acaso no existe más realidad que nosotros mismos? El infinito pasa delante de mí y me recuerda que no vivimos el pasado ni el futuro. El presente fluye porque no fluimos en él. Percibimos el cambio y nos resistimos a él porque no somos cambio. No lo hemos comprendido todavía. No vamos a llegar mientras no entendamos que ya estamos allí.

He visto a un niño y a un anciano en el carrusel. He atisbado el lugar en que nacen las almas. Inmerso en lugares que transcienden nuestras fantasías, cubierto por la espuma del océano más azul que nadie jamás haya podido admirar, amaneciendo en playas de soledad donde la arena acariciaba mi cuerpo como intentando evitar que despertase.

¿Quién tiene la culpa de que busquemos culpables? Todo está escrito en el pergamino más antiguo, impregnado con restos de estrellas que han desaparecido del firmamento, dejando tras de sí un bello y melancólico recuerdo. ¿Quién piensa en ellas cuando dejan de alumbrar? El telar da puntadas sin compasión, avanzando con un ritmo pausado que parece ser la ironía de la eternidad. Hilos que se entremezclan, una vasta expresión de posibilidades que quizá sea el origen de nuestros sueños.

Soñemos, porque soñando al menos no caemos en nuestra farsa. Tengamos la ilusión de ser directores y no actores, y encuadremos nuestro camino con valor. Quién tenga el coraje de averiguar lo que todos tememos, será el encargado de encender la luz y despertarnos finalmente.

Me sumergiré en ese océano otra vez esperándote, querida Utopia. Si te busco no te encontraré y sé que no vas a volver, tal es la maldición del ser humano. Pero ya te lo dije una vez, el camino es nuestra redención y yo seguiré caminando.

Todo, nada, absoluto, relativo, ideas, sensaciones, confluyendo en un punto lejano. El ser, como expresión del vacío. La vida, manifestación del movimiento eterno. Círculo sin fin.



Qué seas muy feliz.

2 comentarios:

Nana dijo...

En mi comentario de texto en Selectividad defendí, en parte por convicción personal, y en parte por llevar la contraria a lo que, supuse acertadamente, haría la mayoría, la fantasía, el sueño y la utopía por encima de la aceptación de la realidad (burra de mí). Yo siempre he tenido excelentes notas en redacción y comentario de texto.
Por aquel comentario de texto que, a fe mía, estaba redactado con un nivel superior al de la media, me pusieron un 6.
Todavía no les he perdonado.

Rudo Curtir dijo...

Yo en comentario de texto saqué un 5 creo. O ni eso. No sé muy bien que es lo que valoran ni me interesa. Y lo dejo aquí, porque si no empieza mi misantropía a salir a relucir.