miércoles, 28 de julio de 2010

Al rico helado, oiga!

Diez días sin actualizar! Todo un récord este año. He de decir en mi defensa que estoy ocupado (por suerte). Probablemente en Agosto me tome vacaciones blogueras (teniendo en cuenta que es un hobby seguiré posteando chorradas, pero sin presión).

Al grano. He leído este artículo en El País donde se revive el espíritu de los helados de nuestra (al menos la mía) infancia. Pero lo gracioso son algunos comentarios, os pego los mejores (en mi opinión): 

PACO - 28-07-2010 - 17:31:39h
TOMAR ESTOS HELADOS O TOMAR CREMA DE AFEITAR ES LO MISMO, SON PURA QUÌMICA Y A MIS HIJOS NO SE LOS DOY

Negrito - 28-07-2010 - 18:49:04h
¿Nostalgia de una época en la que un helado podía llamarse "Negrito", "Mini-Milk" o "Frigo-dedo" sin que ningún meapilas de la corrección política se escandalizara?

strauss - 28-07-2010 - 14:33:54h

El twister choc original era y sigue siendo el mejor helado que he probado en mi vida. Ahora el twister choc que vende es asqueroso. Que vuelva el Twister Choc Original!!!!! (joder que gran razón tiene este).

Pericles - 28-07-2010 - 08:58:02h

"Nestlé Helados ha apostado por un Pirulo de la cantante Hannah Montana que incluye tatuajes en el paquete". Coño, qué mal suena esto. ;-))

Iván A.G. - 28-07-2010 - 05:09:07h

Da verdadera grima ver cómo auténticas mierdas traen tantos recuerdos bonitos a gente de mi generación (nací en diciembre de 1971). El frigurón era un polo horroroso, el Frigodedo que era un verdadero espanto y sabía más a medicina que a fresa (se trataba de cachos de hielo con colorantes artificiales que manchaban y pringaban a más no poder, como te cayera una gota en la ropa...). El Frigopie era una horterada descomunal -y un polo de 3ª categoría- y del resto... mejor ni hablar, los "negritos", los "dráculas", los helados de Avidesa, Menorquina, etc. los sacaban de los congeladores como verdaderos ladrillos, yo los odiaba porque eran auténticas piedras, ibas a hincarle el diente al helado y no había manera, más que helados eran armas arrojadizas porque se los tirabas a la cabeza a alguien y lo dejabas en el sitio. Los flashes... ¡sabían a plástico!, cachos de hielo de colores que valían 10 pesetas con sabor a plástico. De verdad, ¡qué mal le ha ido a la mayoría de nuestra generación para recordar con tanta nostalgia y afecto aquellos polos de mierda horribles!. La moderación salarial, las hipotecas monstruosas, la precariedad... se nota que para muchos cualquier tiempo pasado fue mejor aunque estuviese lleno de trozos de hielo y helados industriales horrorosos. (a este luego lo acribillan por el comentario)

GonzaloTC - 28-07-2010 - 01:52:35h

Y allí estaba yo, delante del kiosco con mi moneda de veinte duros, contemplando el cartel de los helados de Frigo, y comiéndome mentalmente todos ellos para finalmente seleccionar al sabroso elegido. Era verano, se acabó el colegio y con él, también se fueron los problemas, al menos hasta septiembre. Era el momento de despertarse tarde, comer en casa de los amigos, ver el Coche Fantástico y apretarte la obligatoria siesta ordenada por tu madre, que con voz en grito deseaba que llegara septiembre. Mamá te echo de menos.

megustaelchoped - 28-07-2010 - 01:37:37h

Quiero romper una lanza en favor al helado "Ciclón", ese gran olvidado en los comentarios. Recuerdo que un día de verano haya por principios de los noventa, me comí una docena de Ciclones y no me pasó absolutamente nada, y ahora me tomo una cubata y estoy cagando a pistola dos días. Arriba el Ciclón, abajo el garrafón!!!!! (gran nick, grande grande)



Que mierda de entrada, pero es que me puso nostálgico pensar en el frigo-pie y el twister choc, que se te derretía todo, pero estaba buenísimo y freshhhquíshimo. Qué rico por favor.

Un saludo helado, a ver si el calor nos perdona un poco.

2 comentarios:

Nana dijo...

Yo era muy fan de Frigo-pie. Aunque reconozco que en realidad me curtí con el Calippo de lima-limón. Entre eso y el Pirulo, tantas crías inocentes poniendo nervioso al personal. Juventud, divino tesoro.

Rudo Curtir dijo...

Siempre ha habido una componente erótica en los helados. O no, y la inventaron los publicistas. En cualquier caso, las mentes calenturientas (más en verano) son muy dadas a formar símiles fálicos con cualquier objeto que una bella joven tenga en su mano y acaricie lentamente con su lengua.