domingo, 30 de mayo de 2010

Efecto Casimir

Hace unos días un amigo me decía muy triste que veía que las personas sólo pensaban en sí mismas, y que el egoísmo, natural en el ser humano por otra parte, se había exacerbado últimamente. Venía pensando en cosas del estilo de un tiempo a esta parte, y me sorprendió.

Al día siguiente, masticando cosas parecidas y rumiando diversos temas, pensé en una persona que hacía tiempo de la que no sabía nada, y justo me llegó un mensaje suyo unas horas después. Es curioso como fluye el karma (recordad que no creo en nada de eso, pero me sorprenden las "casualidades" ;) en ocasiones.

De cualquier manera, es bueno necesario ser cínico hoy en día, y es compatible con la generosidad y ser bondadoso. Lo que no se puede ser es tonto. Hay dos tipos de personas, las que intentan salir de sí mismas y las que se encierran. No solo me refiero a ser intro/extrovertido, voy más allá. El problema es que yo estoy en la intersección, luchando contra mis muros personales.

Vivimos en un mundo en el que ser sincero se castiga, donde admitir la debilidad sólo vale para que te golpeen donde duele, donde años de amistad o relación se pueden destruir con una frase. Donde nos dejamos llevar por los impulsos y no racionalizamos las situaciones. Algunos dirán que hay que dejarse llevar por el corazón, yo digo, lo que estáis haciendo es dejaros llevar por las vísceras. Los sentimientos son necesarios, pero no han de dominarnos.

Definimos la amistad por el cánon de Facebook. Hemos devaluado los sentimientos verdaderos, por suerte algunos menos deseables también, pero en cualquier caso el ser humano está perdido en un mar en el que la corriente no tiene una dirección fija.

Escribo mucho y no me aplico nada, pero al menos libero los fantasmas y me comprendo mejor a mí mismo. Y si hay algún psicoanalista que lea mi blog, si quiere puede hacerme un estudio gratis, claro está, con lo que aquí encuentre.

Como resumen de toda esta tontería, haceros un favor y reflexionad lo siguiente. Hasta que punto son banales y pasajeras las actividades de vuestra vida cotidiana y las relaciones que mantenéis. Cuántas de esas cosas necesitaríais, si es que necesitáis alguna, y sin las qué os sentiríais vacíos y por qué.

Quizá nuestras relaciones sean vacías porque rellenamos nuestros propios vacíos con ellas. Quizá no hayamos tenido una relación sana con algo/alguien nunca. Quizá no hayamos empezado el camino. Quizá no hayamos entendido que el vacío auténtico es la ausencia de ego, una vez logrado, se pueden colocar buenos cimientos sobre los que construirnos.

Sois lo único que tenéis.

Un saludo.

PD: Un perrito piloto para el que entienda a que viene el título del post. Lo pondré en comentarios de todas formas.

5 comentarios:

Relé dijo...

Jo, es cierto lo de que hay que andar con ojo para saber con qiuén compartes cosas con las que puedan jugártela más adelante...

En fin, yo seguiré siendo como soy, y seguiré cagándola, pero eso al menos me facilitará distinguir entre el capullo de turno, y una persona íntegra.

Un aprazo, Rudet

Nana dijo...

Sobre lo del efecto Casimir, no las tengo todas conmigo, aunque algo sospecho. Si el efecto Casimir funcionara entre las personas, tal vez eso explicaría por qué a veces pensamos en alguien y, a los cinco minutos nos lo encontramos por la calle. Pero déjame, que me se va la olla.

Con respecto a lo demás: a mí mucha gente me ha recriminado un cinismo que veo más que necesario; no sé qué mal puede haber en apartarse de la negatividad, quedándose a una distancia prudente observando. Hace algunos años pequé de ingenua, y ahora no pienso seguir por los mismos fueros. Es preciso encontrar un equilibrio razonable entre el amor propio y el aprecio a los demás: si el equilibrio se rompe caemos bien en el egoísmo, o bien en la menospreciación personal. En la actualidad, creo, el problema consiste en que hemos asumido una serie de conductas predeterminadas en lo que relaciones personales se refiere: la amistad se ha estandarizado. Ser amigos es hablar de algunas cosas, nunca jamás de otras, y hacer algunas otras cosas [salir de noche, emborracharse] juntos. Ni que decir tiene que las facilidades para comunicarse han trivializado más y más esta nueva forma de relacionarse, pues, si tan fácil es hablar con las personas que nos importan, si podemos hablar con ellas a todas horas, ¿no implica eso que la calidad de nuestras conversaciones y, por ende, de nuestra relación, se va a devaluar de la hostia? Porque cuanto más fácil es tener una cosa, menos la apreciamos. Tanto en la amistad como en las relaciones de pareja.
Hay un problema de base, creo, y es el siguiente: casi nadie [o al menos casi ninguna persona de las que yo conozco] viven su vida, sino que la miran pasar, como si fuera la vida de otro. Vemos nuestra vida desde la barrera [y me parece que eso es consecuencia de un razonamiento excesivo; yo no creo que la gente piense tanto con las entrañas como dices tú, Rudo, al contrario. Yo, personalmente, he pecado siempre de racionalizarlo todo, y esto se hace por miedo. Como tú, yo lucho entre dos opciones: quedarme en mí misma, o dejar entrar a otros] porque es mucho más cómodo que preguntarse si lo que estamos haciendo es respetable para con nosotros mismos. Porque para respetar a los demás, primero tenemos que respetarnos a nosotros mismos. Y para eso hay que aceptar la vida, y luego aceptar vivirla. No mirar cómo pasan las cosas, ni tampoco forzarlas, porque eso no es tao, y el tao es dejarse fluir, pero conscientemente.

Muy buena entrada. Por suerte, o, más bien, por desgracia [por lo escaso que es] es de lo más interesante que he leído en un blog en un tiempo.

Rudo Curtir dijo...

"si tan fácil es hablar con las personas que nos importan, si podemos hablar con ellas a todas horas, ¿no implica eso que la calidad de nuestras conversaciones y, por ende, de nuestra relación, se va a devaluar de la hostia?"

Me acaba de pegar una hostia tremenda. Tan obvio, tan sencillo, y tan profundo. No sé hasta que punto es cierto, pero da mucho que pensar.

Lo del efecto Casimir viene por lo siguiente. Este efecto describe una fuerza que surge de interacciones electromagnéticas en el vacío. Por tanto el vacío es el motor de estas energías, como en nuestro caso, en que nuestros vacíos nos mueven... una tontería que se me ocurrió en el momento.

Y gracias por el comentario. No me gusta extenderme demasiado y darle vueltas a lo mismo. Cuando leo algo que ha escrito un filósofo me suele pasar lo siguiente. Me da la sensación que llegaba con el 5% del texto para explicar la misma idea.

Si consigo que algo resuene en la persona, bienvenido sea, aunque como dije en el post, en realidad escribo para mí. Es que soy un egoísta, ves? :)

Nana dijo...

Al contrario; escribir para unos mismo ayuda a clarificar ciertos aspectos que no tenemos del todo claro, permitiéndonos llegar a verbalizarlos y así comprenderlos. Sin embargo por lo que he visto por ahí, y en mí misma, cuando uno escribe para sí mismo, escribe, más o menos conscientemente, para los otros. Así que no te arrogues el título de egoísta tan rápido; mira que es una palabra muy grande [y la gente se la suele tomar a la ligera].
Por cierto, con lo del efecto Casimir he ido enlazando artículo tras artículo de la wikipedia hasta llegar a la espuma cuántica, y ahí ya me he plantado. Al menos, de momento. Que una es de letras puras [jajaja].

Rudo Curtir dijo...

Entonces, egoísta no, pero un poquito como Sócrates sí, no? Mayéutica al poder!

Relé, tú no tienes que cambiar, seguir creciendo sí, pero tal y como eres está perfecto :)