domingo, 3 de enero de 2010

Karma

Acabo de llegar a casa.

Mientras caminaba hacia mi portal, ha aparecido un gato. Buscaba refugio, y me ha seguido. Yo no se lo podía (?) dar, por tanto, para no sentirme culpable, me he sentado en un soporte de la jardinera esperando que se marchase. Él, se ha acercado y se ha rozado y me ha acariciado las manos, rogándome por un lugar donde pasar la noche. He empezado a llorar.

Como soy un cobarde, me he levantado y me he puesto a andar bajo la lluvia. Me seguía bajo los patios cubiertos. Pensaba si haría lo mismo con un ser humano. Mis lágrimas se confundían con la lluvia (gracias Ridley Scott). No pudiendo aguantar más, me dirigí a mi portal y lo asusté para que se marchase. Hacía unos momentos había hecho algo que ha sido igual de ruin. Me di cuenta en ese momento.

Me voy a dormir, quizás mañana borre esto, pero prefiero que lo leáis.

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