miércoles, 6 de junio de 2007

¡Tony Montana, amigo!

El otro día vi Scarface. Buena película a pesar del look hortera (vivan los 80!) tanto visual como musical ( la música es de Giorgio Moroder, gran compositor de música disco http://es.wikipedia.org/wiki/Giorgio_Moroder ).

Esta película, aparte de inspirar el Vice City, tiene unas cuantas y buenas moralejas. No me refiero a la obvia de que el crimen se paga (y de que está mal coño!), sino a otras más sutiles...
A ver si me explico. En la película vemos a un joven (...) Tony Montana, un delicuente menor de Cuba que ve la oportunidad de llegar a ser un gran capo en Miami. Para conseguirlo no duda en matar, robar, y cometer todo tipo de fechorías.


El chaval lo consigue, y se convierte en un hombre rico y poderoso. Pero no puede cargar con ese peso, y se vuelve paranoico. Vuelve contra sí a sus amigos y familia. No os voy a contar el final, pero esto me llega para lo que quería comentar.

Esto lo podemos aplicar a nuestra vida diaria. Hay veces que pensamos que tenemos que hacer las cosas lo mejor posible, no por el hecho de disfrutar haciéndolas, sino por llegar lo más alto posible. Confundimos respeto y admiración con satisfacción personal. El problema es que no necesitamos ser los mejores si no queremos. Lo complicado es darse cuenta y medir la cantidad que nos va a hacer felices. Es muy fácil pasarse. Debemos dejar de mirar en los demás en cuanto a nosotros se refiere. Y es complicado. Pensad en ello.

Un abrazo.

1 comentario:

santi dijo...

The world is yours... esa es la mejor lección